En un post anterior hablábamos de las 3 grandes tipologías de contratos que podemos seleccionar de cara a la subcontratación de proyectos: contrato de Precio Fijo (PF), contrato por Tiempo & Materiales (T&M) y Contrato por Costes Reembolsables (CR). En dicho post también veíamos cómo ordenábamos estos 3 tipos de contrato en función del riesgo de coste que tenían para nosotros y nuestro proyecto.

En este post ahondaremos un poco más en los Contratos por Tiempo y Materiales (T&M). Este tipo de contrato tiene dos componentes: un componente fijo como puede ser el precio hora, el precio por unidad, el precio por metro cuadrado,… y otro componente variable, el número de horas o metros cuadrados que se invertirán finalmente.

Hay que tener en mente que el beneficio del contratista está incluido en el precio unitario presupuestado y nosotros como compradores, desconocemos cuál es.

El coste total a pagar es en principio desconocido y se calculará como el producto entre el precio unitario pactado en el contrato y el número de unidades consumidas (horas, metros cuadrados, unidades, etc)


 COSTE TOTAL T&M = PRECIO UNITARIO * Nº UNIDADES


 

Este tipo de contratos suelen usarse en caso de necesitarse un comienzo inmediato en los trabajos y/o cuando no es fácil determinar y enunciar en el contrato el trabajo necesario a realizar.

La principal ventaja de este tipo de contrato es, por lo tanto,  la rapidez para su elaboración y tramitación.

Del mismo modo, la principal desventaja es que el personal subcontratado mediante esta tipología de contrato no tiene ningún incentivo para ser eficiente (“cuanto más tiempo les cueste realizar el trabajo, más cobrarán” ¡Cuidado!). Por esta razón, el comprador deberá realizar un gran esfuerzo en la supervisión y revisión de las tareas realizadas, tiempo invertido en las mismas, planificación del trabajo diario, etc.

Esta tipología de contratos son muy comunes en la contratación de desarrollos/soportes informáticos, servicios legales, etc. Una situación muy común  en la que suele tirarse de este tipo de contratos son las contrataciones para abordar puntas de trabajo puntuales.

Es una buena práctica el utilizarlos para servicios concretos de poco valor añadido y de corta duración. De cara a evitar grandes desfases en el presupuesto total del proyecto, en el contrato suele marcarse un límite máximo en el número de horas o unidades facturables, ya que si el proyecto se prolonga demasiado, es recomendable pasar a otra tipología de contrato. 

Tipologías de contrato que veremos en detalle en próximos post… ¡No te los pierdas!

 

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