En el post titulado LA ESTRATEGIA DE UNA EMPRESA INNOVADORA PASA POR PREGUNTARSE ¿PARA QUÉ ESTÁ AQUÍ? veíamos la necesidad de que la empresa u organización sepa para qué está aquí.

Pero también debe saber, hacia dónde va…

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Las intenciones a largo plazo son la semilla de la estrategia futura deseada. Facilita una dirección y un destino para la organización y es el primer paso para empezar a identificar objetivos estratégicos y las inversiones en proyectos que ayuden a alcanzarlos. La única forma de saber si una inversión, una compra, un proyecto,… es válido es ver si ayuda o dificulta el alcanzar la intención a largo plazo de la empresa.

Sin una hoja de ruta que indique hacia dónde quiere la empresa ir, las personas de la organización no tiene ayuda para tomar buenas decisiones en el corto plazo. Y pueden llegar a tomar decisiones, lanzar proyectos que en el futuro sean un problema en el camino hacia ese final deseado.

Si la intención de la empresa es cambiar su cultura organizativa jerárquica, predecible, rígida que dificulta cualquier posibilidad de generar ideas innovadoras hacia una cultura y organización que sea un buen caldo de cultivo de ideas de negocio, eso llevará a que cada iniciativa que se proponga en la empresa se evalúe en los siguientes términos: ¿Facilitará y nos acercará a la cultura organizativa innovadora que deseamos o reforzará la cultura controladora, jerárquica, inmovilista y predecible que nos está matando?

O nos llevará al fuego…

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PROYECTOS PARA CLARIFICAR LAS INTENCIONES A LARGO PLAZO

La prosperidad del futuro depende de las inversiones del presente. Así de claro. Si estamos invirtiendo en un observatorio de vigilancia tecnológica, en la formación de grupos de generación y evaluación de ideas, si estamos definiendo rutinas creativas e integrándolas en los procesos de la organización, si estamos invirtiendo en formación en técnicas creativas, análisis de negocios y gestión de proyectos,… estaremos creando una futura organización innovadora. Si lo que hacemos es lo contrario, la prosperidad futura no vendrá por los nuevos productos, servicios,… que la compañía esté desarrollando (y casi es algo que no cabe decidirlo sino que deberá ser así).

Entre la lista de temas a invertir hoy están los proyectos que generarán la prosperidad del mañana. El problema es que esta solicitud de recursos para beneficios a largo plazo debe competir con solicitudes de proyectos y necesidades a corto plazo. La excesiva atención en resolver problemas de hoy, apagar fuegos de cada día roba recursos críticos para crear el futuro. Requiere un equilibrio entre las visiones a corto plazo y a largo plazo. Si en la empresa prima la primera, la innovación nunca será una realidad. Si prima la visión a largo plazo, tendrá muchas más posibilidades de liderar el futuro de su sector, o de su nicho o de su grupo de clientes o de su…

¿Cuál es el ratio de inversión en la cartera de proyectos actual entre el corto plazo para sobrevivir y el largo plazo para crecer? Si el resultado es 1:0, los responsables de la estrategias o sobran o deben revertir esta situación.

Y tu empresa ¿Hacia dónde va?

Daniel

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