La gestión de riesgos es una materia muy importante para la mayor parte de los enfoques metodológicos de gestión de proyectos y, como no podía ser de otro modo, también lo es para el PMI®.

Y lo es tanto, que no solo existe un área de conocimiento exclusiva en su guía de referencia PMBOK® con seis procesos (dentro de 1 año serán 7) describiendo qué labores deben hacerse para gestionarlos correctamente. Además de lo anterior el PMI® ofrece una certificación exclusiva (PMI-RMP) para profesionales especializados en la gestión de riesgos.

Sobre el papel, por tanto, parece de consenso que la gestión de riesgos es una pieza clave en las labores que un buen director de proyectos realizará en el día a día de los proyectos que gestiona. Sin embargo, esto habitualmente no suele ser así!

 

La experiencia propia y compartida con muchos es que en la empresa real rara vez se realizan labores para gestionar los riesgos de un proyecto. Al menos no de manera formal.

Pero,… ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué habitualmente no se gestionan los riesgos?

 

Tras una reflexión mi conclusión es que no es uno, sino varios motivos los que llevan habitualmente a no aplicar las técnicas de gestión de riesgos, que a buen seguro tantos beneficios reportarían al proyecto. Trato de explicar cuatro de ellas:

 

Cultura del avestruz.

Se da cuando el director de proyectos, y probablemente también el cliente, prefiere no conocer qué riesgos hay, esperando que mágicamente este desconocimiento disminuya la probabilidad de aparición de los mismos.

Es evidente que esta magia no existe, si no gestionas los riesgos, algunos de ellos vendrán a ti transformados en problemas, y ya no habrá apenas tiempo de reacción.

avestruz

 

No se ve un claro ROI.

Invertir en gestión de riesgos se considera en muchas ocasiones como un gasto que no reporta beneficio, pero esto es claramente un error. Un riesgo positivo u oportunidad debidamente gestionado y materializado puede reportar un beneficio directo al proyecto. Pero lo mismo sucede con un riesgo negativo, de modo que una correcta gestión del mismo minimizará su probabilidad y/o su impacto, por lo que disminuirá considerablemente las pérdidas incurridas tras la aparición del mismo.

quemar dinero

 

Exceso de optimismo.

Está claro que mantener una actitud positiva ante un proyecto es beneficioso para el mismo, pero cuidado, no es lo mismo el positivismo que el exceso de optimismo. Lo segundo puede llevarte a pensar, equivocadamente, que todo irá bien en el proyecto y que no existe apenas riesgo. Esta reflexión incorrecta llevará a no realizar esfuerzos en la gestión de riesgos y de ahí al abismo hay poco!

exceso optimismo

 

Traslado al cliente.

Los que gestionáis habitualmente riesgos en vuestros proyectos, ¿habéis trasladado al cliente en alguna ocasión el importe para reservas de contingencias y/o de gestión?

Si es difícil hacer entender al cliente que he reservado un montante económico (y temporal) para enfrentarnos a posibles contingencias de riesgos ya identificados, más complicado será aún hacerle entender que existe otra reserva para riesgos que desconocemos por completo, pero que estadísticamente sabemos que ocurrirán… ante tales afirmaciones posiblemente te contestará “Si gestionas riesgos, es porque no lo tienes todo bien planificado y controlado. Algo haces mal.

cliente bronca

Esto sucede en muchas ocasiones, aunque bien es cierto que no en todas. Pero está claro que si estás ante un cliente “al uso”, es posible que para evitar estas afirmaciones, decidas no invertir tiempo y dinero en gestionar algo que no entenderá “el que paga”.

 

A modo de conclusión, aunque existen ciertas barreras que dificultan la realización de una correcta gestión de los riesgos en un proyecto, considero que realmente sí merece la pena invertir recursos en esta disciplina. Eso sí, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Si no gestionas riesgos habitualmente, te recomiendo que empieces a hacerlo de forma ligera, registrando los riesgos en una lista, reflexionando sobre cómo enfrentarte a ellos y realizando un seguimiento periódico. Posteriormente, conforme vayas viendo los beneficios que reporta a tus proyectos, decidirás seguramente incrementar el tiempo y recursos que dedicas a la gestión de riesgos. Estoy seguro de ello.

Y tú, ¿gestionas los riesgos?

 

 

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