Más del 50% de lo comunicas, no lo dicen tus palabras. La comunicación no verbal juega un rol importantísimo en tus habilidades para llegar a otros.

En ocasiones, escuchamos a alguien hablar y notamos algo en su tono de voz o en su expresión facial que hace que nos cuestionemos lo que dice. Algunas veces, la información que nos llega de estas “pistas” no verbales son tan fuertes, que invalidan completamente el mensaje que nos trasmite con sus palabras.

Cuando recibes estos mensajes contradictorios entre lo que oyes y lo que sientes, tiendes a creer en lo que sientes.

Nuestra respuesta al lenguaje corporal de otra persona es instantánea e inconsciente. Se procesa por nuestro cerebro reptiliano, el que nos alerta del peligro y nos ayuda a sobrevivir. Por lo que antes de oír lo que el otro tiene que decir, ya hemos reaccionado y creado un juicio. Después, nuestro cerebro emocional (sistema límbico), el que nos guía hacia situaciones de placer y nos aleja de situaciones de dolor, nos alerta si lo que oímos (tono de voz) nos recuerda situaciones de un tipo u otro de nuestro pasado, provocándonos un sentimiento de la situación. Por último, nuestro neo-cortex, descifra el mensaje enviado en forma de palabras.

Por lo que hasta que el neo-cortex descifra el mensaje, ya hemos llegado a la conclusión (subconsciente) de si confiamos en el interlocutor o no, si nos sientes amenazado o no.

Como bebés aprendemos a usar y decodificar la comunicación no verbal mucho antes de aprender a descifrar el significado de las palabras.

La comunicación no verbal incluye gestos, expresión facial, contacto visual, lenguaje corporal, postura, vestimenta, distancia espacial, apariencia física, y ritmo, entonación, y tono de la voz.

Estudios realizados por el psicólogo Albert Mehrabian en los años setenta concluyeron que en una conversación personal o íntima, el peso de las palabras en la comunicación era de un 7%, mientras que el tono de voz y el lenguaje corporal pesaban un 38% y un 55% respectivamente.

Esta regla 7-38-55 rige fundamentalmente para conversaciones en las que hay en juego emociones y sentimientos. Además, esto depende del contexto. No entendemos el 93% del mensaje cuando alguien nos habla en otro idioma que desconocemos, solo interpretando su lenguaje no verbal.

En la faceta profesional, estos porcentajes varían. La parte verbal gana mayor protagonismo, aunque podríamos seguir afirmando que más del 50% de la comunicación es no verbal.

Si no vemos a la persona que está hablando, perdemos mucha información que podríamos obtener del lenguaje corporal. Teniendo en cuenta que las comunicaciones hoy en día cada vez se hacen más a través de email, chats, teléfono, audioconferencias, etc. la probabilidad de que ocurran malos entendidos aumentan drásticamente.

Por lo tanto, es importante seleccionar el método más adecuado en función de la importancia y criticidad del mensaje que vas a comunicar. Hay mensajes que no deben contarse por teléfono sino cara a cara.

Para evitar los malos entendidos que se dan en la comunicación, es clave confirmar que el mensaje que estamos transmitiendo se está recibiendo tal y como deseamos.  Además de confirmar mediante la solicitud de feedback a nuestro interlocutor de lo que ha comprendido, también podemos observar pistas en la reacción de nuestro interlocutor cuando recibe el mensaje.

Sabiendo lo que ya sabemos ahora, para trasmitir confianza a quién nos escucha y evitar malos entendidos en nuestros mensajes, debemos asegurarnos de ser congruente con nuestras palabras, lenguaje corporal y voz.

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