Muchas veces he oído decir que PMBOK es un enfoque metodológico predictivo, que no está bien preparado para proyectos de alta incertidumbre, es decir, en los que se espere un alto volumen de cambios, en los que encajaría mejor aplicar un enfoque ágil.

Yo nunca he estado de acuerdo con esta afirmación, pero desde que el pasado 6 de septiembre de 2017 naciera la nueva edición del PMBOK (versión 6), para mí es mucho más fácil argumentar esta opinión.

Cuando uno lee el PMBOK y comprueba la cantidad de entregables documentales que el método describe (nada menos que 18 documentos para el Plan de dirección del proyecto y otros 34 como Documentos del proyecto), es fácil caer en la asunción de que se trata de un enfoque predictivo tradicional, poco flexible y en absoluto adaptativo a los cambios.

Sin embargo, analizando cuidadosamente el PMBOK, en primer lugar deberemos caer en que se trata de una guía y no un método. Es decir, PMBOK no marca todos los pasos que el Project manager debe dar de manera obligatoria para gestionar todos y cada uno de sus proyectos.

Por el contrario, esta guía ofrece un conjunto de buenas prácticas, a las que llama procesos, y que pueden ser aplicadas por el Project manager en mayor o menor profundidad (o incluso saltarse algunas de ellas) en función del proyecto concreto ante el que se enfrente en cada ocasión.

PMBOK es una guía de buenas prácticas, no un método que especifique todos los pasos que el Project manager debe dar de manera obligatoria.

Además, es importante tener en cuenta que, entre los 49 procesos que describe PMBOK, hay uno que describe cómo realizar la gestión de los cambios. Y este proceso no indica que la gestión de cambios deba tratarse de una forma burocrática e hiperprocedimentada que impida aplicar conceptos ágiles para la gestión de proyectos. Que va!

Lo que indica es que debemos definir un flujo de trabajo para gestionar los cambios. Si en mi proyecto encaja mejor una gestión más ágil de los cambios, pues definiré un flujo ágil para gestionarlos.

Todo esto es lo que yo defendía desde hace tiempo cuando cuestionaban mi afirmación de que PMBOK no tiene porqué ser predictivo puro. Pero como decía, la nueva versión 6 del PMBOK me lo ha puesto más fácil para defender dicha postura...

De hecho, esta nueva versión se incluye mucha documentación acerca de cómo enfocar la aplicación de PMBOK desde una perspectiva ágil. No solo a nivel introductorio como podía pasar en versiones anteriores, sino que para cada área de conocimiento incluye un apartado denominado “Consideraciones para entornos ágiles/adaptativos e incluso en la descripción de algunos procesos los autores de la guía hablan sobre recomendaciones para su aplicación en entornos ágiles.

Y para rematar el acercamiento al mundo ágil que realiza el PMI, esta nueva guía viene acompañada (de regalo) de una específica donde trata específicamente la gestión ágil de proyectos. La gíaAgile practice guide”.

PMI Agile Guide

En conclusión, PMBOK ofrece un cuerpo de conocimiento para la gestión de proyectos que podemos y debemos adaptar a la realidad de nuestro entorno de trabajo y de cada proyecto particular, utilizando prácticas más predictivas o más adaptativas en función de factores como el grado de incertidumbre, entre otros.

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